Fundamentos
pedagógicos.- Técnicas pedagógicas
MUVEP
Aprender haciendo. Aprender jugando. Aprender creando.
Paul Chauchard en el prólogo del libro El cerebro y la mano creadora, nos plantea con sus preguntas por
donde debe ir la pedagogía del aprendizaje: ¿La
mano humana? ¿Cómo es posible que este elemento esencial de nuestro ser haya
podido devaluarse hasta la expresión de “manual” como algo opuesto a
“intelectual”? Parece incomprensible cuando la mano, delicada y preciosa,
informa nuestro cerebro y está a su servicio.
Aprender haciendo no es nada nuevo, es como siempre se ha aprehendido. Es como se sigue aprendiendo de forma inconsciente: sigue siendo el método más eficaz y más satisfactorio. Cuando uno hace algo por muy malo que sea, siente cierta satisfacción por hacer, por haberlo conseguido, y eso se traslada a su estado de ánimo. A las alumnas y alumnos el aprender haciendo le lleva a pensar. Esto no es algo sencillo, porque pensar es un trabajo y por eso cuesta. En todo caso no se debe confundir con conocer o memorizar, que es algo diferente.
Aprender
jugando es una herramienta esencial durante el proceso de aprender.
Significa desconocer ciertas normas y crear otras. Si en ese aprender haciendo
le damos normas, reglas, que todo el mundo entienda, acepten y cumplan tanto
alumnos y profesores, la enseñanza-aprendizaje se convierte en un juego aceptado por
todos. El juego asegura a cada chico/a la posibilidad de incorporar a si mismo
elementos de
Aprender creando, entendiendo la creatividad como una actitud o capacidad de relacionar, reestructurar elementos de la realidad, calcular, reflexionar, formar combinaciones, deshacer para rehacer, multiplicidad, nuevos enfoques, asumir los problemas de la convivencia logrando ideas o productos originales o relevantes, sabiendo que todo logro es perfectible. El alumno crea porque le satisface y lo siente como una conducta autorealizadora. La creatividad no sólo se ubica en un plano cognitivo, sino que tiene claras manifestaciones afectivas, emocionales, y evidentes vínculos con los procesos de desarrollo personal.
Todo ello en grupo. Generar, diseñar espacios para aprender haciendo en grupo, aprender a través de la acción-investigación, aprender a través de uno mismo y en formato casi de autogestión, aprender con otros, en grupo. Esos espacios pueden ser más ricos o más elementales, pero en todo caso: acción-investigación-grupo-competencias-intercambio-visión global y acción local-, son espacios, donde más tarde o más temprano todos nos iremos situando, aún sin darnos mucha cuenta.
En estas tres formas, haciendo, jugando, y creando,
todo ello en grupo he fundamentado mi quehacer pedagógico y por tanto el
Museo virtual de educación plástica, http://www.muvep.es,
fruto de esta forma de trabajar desde el año 1972. Para mí, ha sido muy
gratificante como profesor que encuentra nuevos estímulos y motivaciones en
estas nuevas/antiguas formas de
enseñanza-aprendizaje, que es altamente eficaz para los alumnos/as y les ayuda
a madurar, a vivir de otra forma, de manera más compartida, más distribuida,
más interrelacionada, más flexible, más viva y más democrática. Un filósofo
italiano del siglo XVII con nombre Juan Bautista Vico expresaba que “los
hombres pueden entender con claridad solamente lo que ellos han construido”.El
mejor aprendizaje no vendrá pues, de las mejores formas para que el profesor
instruya, sino de darle al alumno, las mejores oportunidades para que construya.
Organización y
planificación
De un tipo de educación competitiva a otra de cooperación. La base de todo proceso educativo, la finalidad común a toda enseñanza, es el desarrollo de la capacidad de pensar y reflexionar. En la planificación de esta forma de aprendizaje, son muy importantes algunos aspectos que vamos a comentar:
Respecto
al alumno. De gran importancia tratar al alumno/a como lo que puede ser o
llegar a ser, una persona madura y adulta. En la fascinante aventura de la
educación, el protagonista es el alumno que necesita imperiosamente aprender a
pensar y reflexionar para poder ejercer su derecho a
Respecto al profesor. El autentico aprendizaje-enseñanza, es creativo. El profesor también debe serlo. Darse cuenta de lo que sucede en clase y ser sensible a ello. Debe percibir las necesidades de los alumnos y conocer aquello por lo cual se sienten motivados y capacitados a aprender. El profesor debe tratar de corregir al alumno/a, a partir de lo que le dice y su trabajo, siendo sus razonamientos en cualquier corrección, más de tipo técnico y en apoyo siempre de la singularidad del trabajo de cada uno. Los primero días y clases son cruciales y las propuestas que se realicen, buscarán la implicación y motivación. Todo ello tendrá un gran componente emocional, pasional; para el profesor en un principio que tratará de transmitir dicha emoción a los alumnos/as, pero sin caer en formas impositivas. Hay que sorprender a los alumnos y a uno mismo con nuevas aportaciones. El alumno no suele mostrar reticencias, y entra con facilidad en el juego y en las reglas propuestas. Estará en el mismo plano que los alumnos (espacio democrático).
Trabajo en
grupo. Diseñar el espacio y dejar fluir. Si necesitamos trabajar en la experiencia,
necesitamos hacerlo aprendiendo cómo trabajar en grupo; trabajar con los otros
es otra forma más de aprender. Cuando en un espacio hay muchos materiales y
herramientas, es necesaria la asignación de tareas para el mejor funcionamiento
del grupo; limpieza, orden y colocación de las herramientas, ayuda de los demás
ante la imposibilidad de hacerlo solo, etc., y un gran respeto por el espacio
en común.
La teoría que
acompaña al hacer.
Teoría en
consonancia con
Trabajar
con metodología, principios del
aprendizaje en
Conclusiones.
El aprendizaje humano debe implicar el desarrollo armónico de todas las facultades del hombre: el sentimiento ante los problemas (intelectuales, sociales, económicos, literarios, morales, de comprensión, de aplicación, etc.), el desarrollo de la imaginación, de la voluntad, de la libertad, de la capacidad de discusión y de crítica, la capacidad de convivencia y de búsqueda del bien común, el trabajo activo y constructivo y la búsqueda de objetividad, incluso ante el propio proceso de aprender y enseñar. La experiencia artística y la actitud amistosa, de afectividad del profesor, consolidan el aprendizaje, frente a unos estilos didácticos fundamentados exclusivamente en lo técnico, en lo racional, en la eficacia del logro, y en lo que se puede medir “objetivamente”. Finalmente hemos querido condensar en la imagen simbólica de una flor, todo el conjunto de ideas expuestas respecto a la pedagogía seguida y que hemos venido en llamarla:
Flor del aprendizaje.
